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El base, un director de orquesta


Artículo de la desaparecida revista NUEVO BASKET
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Desde los albores de la pretemporada hasta los últimos entrenamientos, el entrenador va componiendo con paciencia la partitura de los esquemas que los músicos, sus jugadores, deben interpretar en la pista. Pero para que la orquesta funcione, hace falta un director. Y este es: EL BASE.

La responsabilidad del director es enorme. Debe interpretar fielmente las intenciones y filosofía del entrenador. Marca el tiempo del equipo. Desde el arrollador 'allegro' cuando es el momento de correr hasta un gentil 'adaggio' si el juego exige tener la cabeza fría. Debe mandar y dominar sobre los jugadores puestos a sus órdenes, dar entrada a quién más ritmo tenga e, incluso, jugársela en plan virtuoso en un arriesgado solo.

Ningún otro deporte tiene un hombre de las características del base cestista. Es director, motor, cerebro o cualquier otro adjetivo de este tipo que se les ocurra. Fiscaliza el juego, es quién más segundos tiene el balón en las manos. Pero es, sobre todo, el director de una de las orquestas deportivas más eficientes que podemos encontrar: un equipo de Baloncesto.


Este artículo ha sido extraído de un número de la desaparecida revista NUEVO BASKET, habiendo sido imposible determinar su autor



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