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Clínic Formación: Daniel Hierrezuelo y el arbitraje como filosofía de vida


Rescatamos algunas de las mejores frases que dijo el árbitro andaluz Daniel Hierrezuelo en la tarde de ayer en el Clinic de Formación Arbitral de la FEB
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La tarde finalizaba con la ponencia de Daniel Hierrezuelo, árbitro ACB y Euroliga, que recientemente ha sido homenajeado por sus 30 años como árbitro, 23 de ellos en la élite del arbitraje.

Bajo la especial atención de los árbitros participantes, trató de acercarles su manera de ver el arbitraje y el baloncesto desde su experiencia. Comenzó destacando que “cuando uno empieza a ser árbitro, lo es para toda la vida”; ser árbitros nos acompañará para siempre, tanto en nuestra vida personal como profesional. Continuó afirmando que el árbitro debe tener coraje, fuerza y valor para esperar las oportunidades que se nos puedan presentar en nuestra carrera arbitral o en la vida misma, pues, aunque algunas veces las cosas no salen como esperamos o deseamos, si persistimos acabaremos teniendo la oportunidad.

“El árbitro, a parte de ser buena persona, tiene que ser honesto y tratar a los demás como quiere que le traten a él”; además, el árbitro tiene que tener carácter, puesto que tiene que trabajar y liderar un equipo. Recalca también que el trabajo en equipo es fundamental, y el árbitro debe saber detectar cuando un compañero debe ser animado y reconducido en el partido, puesto que, para un buen desarrollo del mismo, todo el equipo arbitral debe estar al máximo para intervenir correctamente. 

Destacó asimismo la importancia de la inteligencia emocional, que consiste en tener el control de las emociones y sentimientos propios y de los que nos rodean en un partido. A pesar de que es muy importante el conocimiento de reglas o la preparación física, “el uso eficiente de la inteligencia emocional es aquello que diferencia a los árbitros de la élite del resto de árbitros”.

La condición física también es esencial para el árbitro de baloncesto, que en la actualidad “tiene que ser un auténtico atleta”, puesto cada vez más los jugadores están más preparados físicamente y su juego requiere de árbitros físicamente acordes a ello, para, por ejemplo, estar en condiciones óptimas para poder tomar una decisión acertada en los momentos importantes del partido. Además, la comunicación es muy importante para los árbitros, pues de ellos depende la relación de los árbitros con los entrenadores, jugadores y oficiales de mesa.

Por último, afirma que hay que “aceptar la crítica constructiva para mejorar y crecer” y que es fundamental “saber aceptar el error, y no focalizarlo en los errores de los demás”. No tenemos que esconder los errores, sino trabajar con ellos para que nos hagan más grandes, aprender de ellos y que no se vuelvan a repetir. “Todo lo que no te mata, te hace mucho más fuerte”.

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